
Había pasado todo el día con su mamá, en un gran almacén. Esa bella pelirroja, con cara pecosa, clara imagen de la inocencia, no debe de haber tenido más de 6 años. Cuando se disponían a abandonar el almacén, … llovía a cántaros.
Aquella clase de lluvia, que cuando cae tan fuerte desde las nubes, no logras distinguir la distancia entre una gota y otra... ni siquiera las ves golpear el suelo... Todos nos quedamos frente a la puerta, resguardados de la lluvia.
Esperábamos, algunos con paciencia, y otros irritados porque la naturaleza les estaba estropeando su prisa rutinaria.
Siempre me ha encantado la lluvia. Me pierdo ante la vista de los cielos, lavando la suciedad y el polvo de este mundo. Al mismo tiempo, los recuerdos de mi infancia, corriendo bajo la lluvia, son bienvenidos como una forma de aliviar todas mis preocupaciones.
La voz de esta chiquita era muy dulce, y rompió mi trance hipnótico con esta inocente frase:
Mamá, corramos a través de la lluvia!!!”. “Mamá, corramos a través de la lluvia!!!”. “Sí, mamá... Corramos a través de la lluvia!!!".
No, mi amor... Esperemos a que baje la lluvia", contestó la mamá pacientemente.
Mamá, corramos a través de la lluvia… no, mamá, no nos mojaremos…, eso no fue lo que le dijiste esta mañana a papá...?"._Tal fue la respuesta de la niña, mientras hablaba del brazo de su madre...
Esta mañana? ¿Cuándo dije que podemos correr a través de la lluvia, y no mojarnos?”
Ya no lo recuerdas?_Cuando hablabas con papá acerca de su cáncer, le dijiste que si la vida nos hace pasar a través de esto, puede hacernos pasar a través de cualquier cosa”.
La mamá se detuvo a pensar por un momento acerca de lo que debería responder. Este era un momento crucial en la vida de esta joven criatura, un momento en el que la inocencia y la confianza podían ser motivadas, de manera que algún día florecieran en una inquebrantable Fe...
-"Amor, tienes toda la razón. Corramos a través de la lluvia. Y si nos empapamos, puede ser que necesitemos una lavadita"._Y salieron corriendo...
Todos nos quedamos viéndolas, riéndonos mientras corrían por el estacionamiento, pisando todos los charcos. Por supuesto que se empaparon, pero no fueron las únicas... Las siguieron unos cuantos que reían como niños mientras corrían hacia sus carros.
Sí, es cierto, yo también corrí. Y sí, también me empapé... seguro y pensé que necesitaba una lavadita.
Las circunstancias o las personas pueden quitarnos nuestras posesiones materiales, pueden llevarse nuestro dinero, y pueden llevarse nuestra salud. Pero nada ni nadie puede quitarnos nuestras más valiosas posesiones:
Nuestros Recuerdos.
Nunca olvides que a veces es necesario que te des una "empapadita"
Anónimo

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